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Algunas cosas que debemos saber sobre la oración. 

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Por: M. Cecilia Celso

 

Dios, oye tu oración. Dios, se complace de tu oración 


Dios, responde a tus oraciones, aunque muchas veces pensemos que nuestras oraciones no son tomadas en cuenta, como si no llegaran lo suficientemente cerca para oírnos, o el cielo estuviera cubierto de bronce. Nuestra mente es tan fina que, pensamos cosas como estas. Cuando es todo lo contrario, a lo que nosotras podemos llegar a pensar o imaginar. 

En  Hebreos 4:16 dice: 
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.


El beneficio que Dios nos ha dado, es el de acercarnos confiadamente al trono de la gracia, por medio de Cristo, quien nos reconcilió con el Padre a través de su extraordinaria obra redentora. De manera que tenemos acceso libre, para entrar en su presencia y elevar nuestras oraciones a Dios Padre. Oraciones que serán escuchadas y contestadas conforme al tiempo y voluntad de Dios. 

Èl no tarda,  porque sus tiempos son perfectos. La aseidad de Dios, me recuerda quién es y cómo es en Éxodo 3:14  Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. 


Dios es soberano. Debemos confiar plenamente en Èl y tener reverencia al elevar una oración y comenzarla con un “Padre, Padre nuestro, Abba Padre”. Debemos pedirle a nuestro Padre, su voluntad, despojarnos de la nuestra por completo, para que obre de manera sobrenatural en nuestras vidas. Ante cualquier necesidad, primero pongamos nuestra vida en la voluntad de Dios que es fiel y grande en misericordia y gracia. 

                                     

La mujer de la Biblia.

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