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MUJER HACENDOSA

Mujer Hacendosa.PNG

Colaboración de: M. Cecilia Celso

Esta descripción de la mujer hacendosa tiene por objeto mostrar las cualidades de una buena esposa, para estímulo de las mujeres mismas y para indicar a los hombres la clase de mujer que han de buscar para esposa. La porción consta de 22 versículos, cada uno de los cuales comienza por una letra distinta del alfabeto hebreo en sucesión ordenada; se trata, pues de un poema acróstico. Podemos hallar en el Nuevo Testamento dos como compendios de lo que aquí se dice (1 Ti. 2:9, 10 y 1 P. 3:1-6).


I. Comienza por una pregunta: «Mujer hacendosa (éste es el sentido de la expresión hebrea, lo mismo aquí que en Rut 3:11), ¿quién la hallará? Como si dijese: «Una mujer como ésta es muy difícil de hallar, pero dichoso es el que la halle, pues es de valor inestimable». Muchas son las virtudes que se incluyen en la expresión hebrea éset jayil con que se designa a esta mujer: prudencia, fidelidad, laboriosidad, generosidad, iniciativa, como se verá al analizar esta porción. Cuanto más escasas son estas mujeres, tanto más son de estimar (v. 10b).


II. Una descripción detallada de sus excelentes cualidades


1. Es muy de fiar, muy leal en todo, lo que le merece la estima y el afecto de su marido. Se comporta de tal manera que él puede depositar en ella toda su confianza. Confía en su castidad, confía igualmente en la prudencia y discreción con que lleva ella todos los asuntos domésticos. Cuando él se marcha de viaje para servir los intereses de su pueblo, sabe que todo marchará bien en casa y no carecerá de ganancias (v. 11). Ella, por su parte, justifica plenamente la confianza que su marido ha puesto en ella (v. 12), trata a su marido con el amor y el respeto que las santas mujeres muestran hacia sus maridos (1 P. 3:5, 6) y prestándole todas las atenciones de una buena esposa todos los días de su vida; no conforme al humor del momento, sino siempre. Su marido es respetado y honrado, por tener tan buena esposa, en las puertas (v. 23), es decir, en el lugar en que los ancianos de la ciudad se sentaban para juzgar los asuntos locales (comp. con Rut 4:1). Es conocido especialmente por las buenas ropas que lleva, según insinúa el contexto anterior y posterior.


2. Es una mujer que no ahorra fatigas para cumplir con sus deberes de ama de casa y lo hace de buena gana: no come el pan de ociosidad (v. 27b. Lit.). Emplea bien el tiempo, de forma que no se pierda ni un minuto. Cuando se apaga la luz del día, ella enciende su lámpara de noche para los quehaceres de puertas adentro (v. 18). Duerme únicamente lo indispensable y se levanta muy temprano, cuando todavía es de noche (v. 15), a fin de preparar el desayuno a la familia, lo que incluye a los criados y criadas y asigna a cada criada la labor que debe hacer en el día. No es de las que gustan pasar la velada jugando a las cartas o asistiendo a un baile de sociedad. Busca lana y lino (v. 13), a fin de conseguir lo mejor en calidad y precio y trabajarlo con sus propias manos (v. 19), no solo para las ropas de la familia (v. 21), sino también para socorrer a los menesterosos (v. 20). No piensa que, con eso, rebaje su rango. El huso y la rueca se mencionan aquí en honor de ella, mientras que los ornamentos de las hijas de Sion se mencionan en Is. 3:18 y ss. para el deshonor de ellas. Y no se ocupa solo en estas labores que se pueden llevar a cabo en el reposo del hogar y sentada en una silla, sino que se emplea en otros trabajos que requieren todas sus fuerzas (v. 17).


3. Hace todo lo posible para que las finanzas domésticas lleven buen curso. Como nave de mercader (v. 14), se aprovisiona de todo lo necesario de forma que ni hambre ni carestía la por sorpresa. Puesto que el marido está ocupado en los asuntos del hogar (v. 23), ella se encarga de negocios que suelen estar en manos de hombres. Por ejemplo, observa una finca y la compra (v. 16) y planta una viña del fruto de sus manos, lo cual no significa que la planta con su propias manos, sino que la adquiere con el dinero que su prudente administración y su trabajo manual han acumulado. No teme al frío (v. 21. Esto es lo que significa aquí el vocablo «nieve»), pues los miembros de su familia llevan trajes no solo vistosos (v.22b), sino también debidamente forrados, seguramente con lana. Ella misma se hace los tapices (v.22) o mas bien, colchas de cama (es el mismo vocablo hebreo de 7:16). Comarcia también con los mercaderes (v. 24) con las telas y fajas que ella misma fabrica. Como quien se viste de ricas vestiduras, ella se viste (en sentido figurado) de fuerza y honor (v. 25), esto es, de una posición económica fuerte y de la estima y el respeto que acompañan a un rango social honestamente alcanzado. Bien puede sonreír ante el porvenir la que tan estupendamente lo prepara en el presente.


4. Con la discreción y prudencia que la caracterizan, siempre abre su boca con sabiduría y la instrucción bondadosa está en su lengua (v.26). Nótese que el vocablo hebreo para «instrucción» no es aquí musar (corrección), sino torat (¡ley, en sentido de enseñanza! Compárese con 1:8b, donde también se aplica a la madre esta función). No es charlatana, criticona ni áspera, sino que sus palabras están llenas de bondad y de sabiduría celestial, incluso cuando sus manos están ocupadas en faenas de índole material. Su lengua habla de lo que lleva bien metido en el corazón.


5. Lo que corona y completa las buenas cualidades de su carácter personal es que teme a Jehová (v. 30), que es el valor primordial y que da su verdadero valor a todas las demás virtudes. El temor de Dios al reinar en el corazón es la genuina belleza del alma; presenta a la persona como disfrutando del favor de Dios y es, por otra parte, de gran precio a los ojos de Dios. Es algo que perdurará por toda la eternidad, cuando la muerte haya consumido la hermosura del cuerpo de corrupción. «Así, dice Ryrie, el libro acaba por donde empezó» (1:7).


III. La felicidad de esta mujer hacendosa y virtuosa.


1. Tiene en su mente el consuelo y la satisfacción de quien cumple con su deber (v. 25b). De este modo, está bien equipada para todos los problemas, todas las adversidades y contrariedades que la vida le pue da traer a ella y a su familia. Esta es su mejor vestidura, lo mismo para defensa que para decencia. Como trata con honor a todos, bien puede sonreír ante el porvenir, se alegrará en la ancianidad de haber sido diligente en la juventud.


2. Es una gran bendición para sus familiares (v. 28). Sus hijos, y tambien su marido se levantan y la alaban. El «levantarse» puede entenderse de dos maneras: (A) Al levantarse de mañana y hallar todo bien preparado; (B) Como una muestra de respeto. El versículo 29 expresa la alabanza del marido.

3. Los versículos 30, 31 expresan las reflexiones del poeta sobre la descripción que acaba de hacer de la mujer hacendosa y la lección que desea imprimir en la mente del lector. Sin despreciar la belleza exterior de la mujer, da a entender que es superficial y efímera; y tras exponer (v. 30b) dónde radica la hermosura verdadera y duradera, exhorta retóricamente a todos a dar a esa mujer todo el crédito que se merece. Incluso en las puertas (v. 31), públicamente, debería reconocerse la enorme contribución que, con sus actividades, aporta al bienestar de la comunidad.
 

La mujer de la Biblia

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