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¿Es pecado la queja? 

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Cuando hablamos de este sentimiento, pensamos que es válido sentir por alguna razón descontento. 
¿Pero que se esconde detrás de la queja? 

Se esconde amargura, tristeza, dolor, malestar, disconformidad, enojo y existen dos maneras de manifestarla, de manera interna (hablándonos a nosotras mismas) o externa (contándoles a otros) intentando expresar lo que pasa, con el fin de aliviar ese malestar o dolor. O con la intención de criticar algo, o a alguien.

Ambas maneras son muy dañinas.


Quejarse de manera interna, refleja una mente no renovada y no regenerada por el Espíritu Santo, una mente vulnerable y poco conforme.

La Palabra de Dios nos enseña en Efesios 4:22-23
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente.”

Quejarse de manera externa muestra descontento, y muchas veces las personas que oyen se cargan de preocupación, reflejando un carácter opuesto al carácter de Cristo. Deja en evidencia que al quejarse en frente de otras personas, no solo causa una impresión negativa, sino que también revela a una persona que no vive conforme a la voluntad de Dios, y que asimismo está desconforme con la voluntad de Dios. Y eso puede ser muy peligroso, para aquellas personas que no conocen de Él.

Romanos 12:2
“No os conforméis a este siglo, sino  transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

1 Corintios 8:9
“Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.”

La queja verdaderamente es pecado hacia Dios, ninguna de estas dos maneras de quejarse contenta a Dios, sino que lo entristece. Cuando este sentimiento florezca, acércate a Dios con toda humildad y ora para que Él perdone esta falta y renueve tu mente, para que tus pensamientos sean de bien, llevándolos a la obediencia a Cristo.
 

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