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El evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree

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Hace un tiempo que he estado meditando en este texto de Romanos 1:16

Se encuentra tan presente en mi mente y en mi corazón, que hace que medite en él, de día y de noche. Buscaba la manera de sentir que tan grande y profundo es, para poder comprenderlo. Verdaderamente anhelaba que Dios me permitiera a través de su Palabra exponer el texto, no solo de manera sistemática y narrativa, sino también tener el privilegio de vivirlo.

 

Hace algunos días fui a un comercio de ropa para mujer. Estuve un buen rato allí viendo y probándome algunas prendas. Pasé por la caja a pagar las prendas y al momento de cancelar la compra, veo sobre el mostrador de la caja varios ídolos de yeso, estampillas y velas.

La muchacha de la tienda toma mi tarjeta y mientras hacía la factura conversábamos, se me hizo muy familiar su rostro, y me cuenta que es hermana de dos mujeres que casualmente conocí en una iglesia local donde he asistido hace algunos años; y agrega a la conversación "yo también soy cristiana, pero me congrego en otra iglesia local. Antes asistía a la misma iglesia que van mis hermanas, pero por mi trabajo y la distancia se me dificulta y decidí quedarme acá, para poder atender y trabajar en este negocio que es de mi tía” 

Yo escuchaba atentamente cada palabra que ella decía, mis ojos estaban enfocados a los suyos, aunque ella no sostenía la mirada hacia mí por mucho tiempo, solo eran segundos. En ese momento deduje que ese altar de ídolos que había a un costado, era de su tía la dueña de a tienda. Y le pregunté "¿qué pensaba sobre ese altar y todo lo que había allí?" Y ella me contestó que su tía era muy creyente, que toda su vida la tía y dueña de la tienda profesaba ser devota de diferentes ídolos.

Le volví a preguntar si alguna vez pensó en predicarle el evangelio a su tía, pero no hubo respuesta, pero agregó qué su tía ya tenía sus creencias y que así era ella. Lo tomé como un “no”.

Yo no podía callar al escuchar esa respuesta sin fundamento, pero ví el momento permitido por Dios, para darle a conocer el evangelio a ella quien no se veía para nada segura después de haber confesado que era cristiana y que se congregaba en una iglesia evangélica.

Mis palabras fueron estas. 

"Debes entender que la predicación del evangelio tiene poder de Dios para salvación, quien convence de pecado a los hombres es el Espíritu Santo a través del mensaje de la cruz Juan 16:8, 1 Corintios 15:1-4 Debes orar por tu tía, pedirle a Dios que te conceda el momento de poder predicarle y hablarle a cerca de Cristo y de su obra redentora, debes predicarle a Cristo! Dios hace la obra no nosotros Colosenses 4:2-3

¡Es por medio de la predicación! Dios no nos ha dado autoridad para elegir a las personas en base a nuestro criterio, gustos personales, y/o decirles que serán salvas con una simple oración de fe, y palabras repetitivas y fingidas, sino que por medio de su evangelio ellas son salvas! 

San Juan 1:12-13

12. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

13. los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Ella me escuchó, y me dijo que entendía lo que le estaba diciendo y me despidió, por qué siguió atendiendo a otra clienta. De regreso a casa me entristecí de corazón por la situación,

Y recordé mi vida pasada, cuando decía ser lo que no era, y hablaba de Dios y no lo conocía y tampoco le obedecía. No tenía temor, devoción ni interés. Tampoco preparación, y conocimiento bíblico, vivía en una mentira que yo misma creía, y una vida no controlada por las cosas santas.

El desinterés y la falta de lectura, la incredulidad hacia Dios, enmarcan esta triste realidad en la vida de muchas personas, que profesan ser cristianos y que se congregan cada domingo, pero no han entendido el mensaje de la Cruz. En otras palabras, no han sido regenerados, no han nacido de nuevo. 

Estando en mi vehículo, sentí el deber de orar por ella y por su tía, para que verdaderamente Dios obre en sus vidas.

 

Procuremos con diligencia pedirle a Dios por cada persona, sintamos la responsabilidad de pedir por cada alma. Que Dios les abra los ojos y el entendimiento, para que lleguen al arrepentimiento. ¡No subestimemos el evangelio santo! No tenemos ningún derecho en hacerlo y pensar de esa manera. Él unigénito de Dios murió en la cruz por ti y por mi, hombres y mujeres pecadores, para ser salvos del castigo eterno. Toda la ira santa del Padre, cayó sobre su único hijo Jesús. Deberíamos haber ocupado ese lugar nosotros, pero fue Cristo quien lo ocupó y bebió de la copa. Su sangre derramada en la cruz calmó toda la furia de Dios.

¿Tu sabes lo que significa eso? Aún nos creemos con derecho de rebajar el mensaje de salvación y omitirlo, solo por que pensamos que quizá las personas nos rechazaran, o si confesamos a Cristo, nos meteremos en problemas. ¡claro que si! ¿Tu que creías, que no será un escándalo si realmente lo hacemos conforme a las escrituras?

 

No importan la circunstancias, las situaciones o el ámbito en que vivamos ¡Cristo es el Señor! Si tú profesas ser cristiano, si tu verdaderamente crees en Cristo, amas a Cristo dirás que ¡Cristo es el Señor! Cueste lo que cueste, aún si te costara tu trabajo, o tu vida. Si realmente dices ser cristiano, confesarás a los hombres que ¡Cristo es el Señor! Romanos 10:9-11

O acaso aquellos mártires hombres de Dios por causa del evangelio, no fueron decapitados, crucificados, torturados. Deberíamos agradecer cada milésima, cada segundo, hora y día en el que aún somos libres, en nuestro país para predicar y reunirnos en las iglesias, porque llegará el día en que prohibirán hacerlo. 

 

Ahora siguiendo con el texto. ¿acaso no hemos entendido realmente la crucifixión y resurrección de Cristo? ¿Acaso Dios no ha mostrado su amor a través de su hijo? 

¿O las escrituras no nos enseñan lo suficiente como para que las personas quieran omitir la predicación, y no querer sentir amor por el prójimo? No dicen las escrituras “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”  

Él quiere que TODOS los hombres sean salvos 1 Timoteo 2:4 ¿ves la diferencia ahora de lo que nosotros queremos y pensamos, y de lo que Dios quiere y piensa, ves ahora que tus pensamientos, y los míos no son como los pensamientos de Dios?

De esa profundidad al conocimiento de Romanos 1:16 hablaba al principio. 

Doy gracias a Dios por permitirme entender y conocer su Palabra, su carácter y sus atributos. Deseo que tú lo anheles tanto como yo, y alcancemos en la medida que Dios nos permita seguir conociéndolo más cada día, pregonar su mensaje a toda criatura y servirle, hasta que él regrese. 

La mujer de la Biblia

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